jueves, 7 de julio de 2011

Tengo bastante claro que en lo que me queda de vida voy a viajar mucho, mucho y muy lejos. Todo tendrá su momento, el día que me falten ilusiones, ese día decidiré que tengo que ir a Finlandia, sólo para que en llegar allí me las devuelva todas. El día que haya cumplido todos mis sueños, me faltará tiempo para buscar un bonito hotel en cualquier rincón de Grecia. El día que pueda convencer a mis amigas, estaré de cabeza en Ámsterdam. Después de todo esto, volveré a Londres, no sé porque pero algo me llevará a querer ver lo mismo que vi el año pasado. Cuando necesite sorprenderme, tengo claro que no encontraré mejor lugar que China. Puede que el día que tenga mucho dinero y no tenga a nadie, cogeré cualquier vuelo hacia Nueva York, que más me da si es Nueva York, Boston, Los Ángeles, Las Vegas o San Francisco, no lo tendré que consultar con nadie. El día que sólo quiera un revolcón sólo tendré que llamarte, pero prefiero irme a Italia, así de paso parecerá que se interesa por mi.  Y el día que eche de menos todo lo que he tenido, pues ese día marcare “0033...” avisando de que en tres horas saldrá mi avión, y que en dos más estaré aterrizando en el aeropuerto de París, ya estarás allí para recogerme.